Recientemente he leído la obra de Victor Frankl (El hombre en busca de sentido ed. 2004) y pese que apenas tiene 160 páginas me ha conmovido de una manera asombrosa. En esta obra el neurólogo y psiquiatra Viktor Frankl analiza desde un punto de vista crítico el sentido de la vida. Después de pasar alrededor de 4 años en tres campos de concentración reflexiona profundamente sobre una teoría que empezaba a construir antes de que le detuvieran y que terminaría y debatiría sobre ella a lo largo de toda su existencia; se llama Logoterapia ( tercera escuela vienesa de Psicoterapia) y se centra en el sentido de la existencia humana y en la búsqueda de ese sentido por parte del hombre. De acuerdo con la logoterapia ,la primera fuerza motivante del hombre es la lucha por encontrarle un sentido a su propia vida. Por eso alude constantemente a la voluntad de sentido, en contraste con el principio de placer que rige el psicoanálisis freudiano y, en contraste, también con la voluntad de poder, enfatizada por la psicología de Alfred Adler.
Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud frente a la vida. Debemos aprender por nosotros mismos, y también enseñar a los hombres desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino que la vida espere algo de nosotros. Dejemos de interrogarnos sobre el sentido de la vida y, en cambio pensemos en lo que la existencia nos reclama continua e incesantemente. Y respondamos no con palabras, ni con meditaciones, sino con el valor y la conducta recta y adecuada. En última istancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a las cuestiones que la existencia nos plantea, cumplir con las obligaciones que la vida nos asigna a cada uno en cada instante particular. Esas obligaciones y esas tareas, y consecuentemente el sentido de la vida, difieren de un hombre a otro, de un momento a otro, de forma y manera que resulta imposible definir el sentido de la vida en términos abstractos. Jamás se podrá responder a las preguntas sobre el sentido de la vida con afirmaciones absolutas. " vida" no significa algo vago e indeterminado, sino algo real y concreto, que conforma el destino de cada hombre, un destino distinto y único en cada caso singular. Ningún hombre ni ningún destino pueden compararse a otro hombre o a otro destino. Tampoco se repite ninguna situación , y cada uno reclama una respuesta distinta. Cuando un hombre descubre que su destino es sufrir, ha de aceptar ese sufrimiento, porque ese sufrimiento se convierte en su única y peculiar tarea. Es más, ese sufrimiento le otorga el carácter de persona única e irrepetible en el universo. Nadie puede redimirle de su sufrimiento, ni sufrir en su lugar. Nada le sirve, ni el sufrimiento mismo: se personifica según la actitud que adopte frente a ese sufrimiento que la vida le ofrece como tarea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario